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C. H. Spurgeon
Traducido por Lasaro Flores
Ministerio Todo De Gracia
El religionista moderno no solo odia la doctrina de la gracia sobererana, pero a la mención de ella se deshila y se enrabia. Él más pronto te oyería blasfemar en vez que predicaras la elección por el Padre, la expiación por el Hijo, o la regeneración por el Espíritu.
Si quieres ver un hombre tan enrabiado hasta que lo satánico claramente este encima, deja que algunos de los nuevos teólogos te oigan predicar un sermon de la gracia libre. Un evangelio según a los hombres será bien recibida por los hombres; pero se necesita una operación divina sobre el corazón y la mente para hacer a un hombre dispuesto para recibir en lo más interior de su alma este evangelio desabrido de la gracia de Dios. Mis queridos hermanos, no traten de hacerlo sabroso a la mente carnal.
No escondas la ofensa de la cruz, no sea que la hagas de no efecto. Los ángulos y las esquinas del evangelio son sus fuerzas; y así que en recortarlas es de deprivirla de poder. En suavizar el tono no es el aumento de fuerzas, sino la muerte de ella.
En tal caso, aprende que si quitas a Cristo del Cristianismo, el Cristianismo esta muerto. Si remueves la gracia del evangelio, el evangelio esta perdido. Si a la gente no le gusta la doctrina de la gracia, dales más de ello.
Yo predico las doctrinas de gracia porque yo creo que son verdaderas; porque yo las veo en las Escrituras; porque mi experiencia las encarece a mí; y porque yo veo los resultos santos de ellas en los creyentes.
La doctrina que yo predico a ustedes es la de los Puritanos: es la doctrina de Calvino, la doctrina de Agustín, la doctrina de Pablo, la doctrina del Espíritu Santo. El Autor y Consumador mismo de nuestra fe enseñó la misma bendita verdad que bien acuerda con nuestro texto - "Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios" (Efesios 2:8).