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¿Hacia dónde anda? ¿Sabe Ud. que cada día
andamos hacia
nuestro destino eterno? En el diario quehacer de la vida, nuestros
pies nos llevan de aquí allá, ya sea al oficio del día
o a la diversión;
mas, ahora quiero hablarle del sendero espiritual en el que usted
anda, consciente de que por donde andan sus pies, allí también
anda
su alma.
La Biblia dice: "Bienaventurado el varón que no anduvo en
consejo
de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de burladores
se ha sentado; antes en la ley de Jehová está su delicia,
y en su ley
medita de día y de noche" (Salmos 1:1-2).
Este texto nos confronta con una gran verdad: andamos en uno de
dos caminos; o con los malos -pecadores- o en la ley -los
caminos- de Dios. Quien anda en el camino de Dios es bendecido.
Por el contrario, quien anda con pecadores -en el camino del
pecado- no es bendecido pues está bajo la ira y el juicio de Dios.
Además, la Biblia dice que "no se puede servir a dos señores.
No
podéis servir a Dios y a las riquezas". Muchos son, sin embargo,
los
que en vano tratan de servir a estos dos "señores". Dios exige
de
sus hijos la obediencia. El pecador, -muerto en su pecado- no
quiere ni puede agradar a Dios. Así lo afirmó Cristo
cuando dijo que
"ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le
trajere",
y "no queréis venir a mí para que tengáis vida" (Juan
6:44; 5:40).
Sea cual sea su estado en la vida, su alma anda camino a la
eternidad. De esta realidad no podrá escapar, pues "está
fijado a
los hombres que mueran una vez, y después, el juicio" (Hebreos
9:27). Por tanto, lo único que puede hacer mientras tenga
vida es
considerar la senda por donde anda, pues aún está a tiempo
para
buscar de Dios. Luego de morir, ni las oraciones de sus familiares
ni
los oficios religiosos podrán cambiar el destino que con la muerte
quedó sellado eternamente.
La Biblia dice mucho sobre ese andar de su vida. Quiera Dios que
los siguientes textos le ayuden a examinar su propio andar y a
clamar la misericordia de Dios que en Cristo le trae salvación eterna
a su alma.
Dios exige que "andemos en todo camino que él mandare para
que nos vaya bien" (Jeremías 7:23); que "preguntemos por las
sendas antiguas, cual sea el buen camino, y andemos en él" (6:16).
Isaías dice: "...nos enseñará sus caminos, y caminaremos
por sus
sendas" (2:3); y "...éste es el camino, andad por él,
y no echéis a
derecha ni a la izquierda" (30:21). Proverbios afirma que Dios es
"escudo a los que caminan rectamente" (2:7). Salmos 128:1 dice:
"Bienaventurado el que anda en sus caminos".
Romanos 6:4 instruye al creyente sobre cómo ha de vivir: "Porque
somos sepultados juntamente con él a muerte... para que como
Cristo resucitó... así también nosotros andemos en
novedad de
vida". Esa nueva vida en Cristo es la que Ud. poseerá cuando
venga
a Cristo en verdadera fe y arrepentimiento. Pablo describe ese
andar así:
"Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en
Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, mas conforme
al espíritu"; "Andemos como de día, honestamente: no
en
glotonerías y borracheras" (Romanos 8:1; 13:13). "Digo pues: Andad
en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la
carne"
(Gálatas 5:16). "Esto pues digo, y requiero en el Señor,
que no
andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad
de su
sentido" (Efesios 4:17). "Y andad en amor, como también Cristo
nos
amó" (Efesios 5:2). "De la manera en que habéis recibido
al Señor
Jesucristo, andad en él"(Colosenses 2:6).
La Biblia describe así a quienes no andan en Cristo: "burladores,
que andan según sus propias concupiscencias" (2 Pedro 3:3);
"murmuradores, querellosos, andando en sus deseos..." (Judas 16);
"hombre malo, depravado, que anda en perversidad de boca"
(Proverbios 6:12); "el necio -persona sin Cristo- anda en tinieblas"
(Eclesiastés 2:14); "aquellos cuyo corazón anda tras
el deseo de
sus torpezas..." (Ezequiel 11:21). Juan 3:36 afirma que "quien no
ha
creído" en Cristo, "ya está condenado".
He puesto ante Ud. los únicos dos caminos por los que camina
todo hombre. Uno es el camino que, en Cristo, conduce a la vida
eterna; el otro -en el que todos nacimos- es el del pecado, rumbo a
la muerte eterna. Ud. va por uno de los dos. La pregunta es:
¿CUAL? Por la gracia de Dios yo sé por cuál
yo ando. ¿Y USTED?
Jesucristo dijo: "Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no
andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida".
¿Hay en Ud. esa
luz, esa vida de Cristo? Oro que Dios le traiga a Su camino: la vida
eterna; sólo así Ud. sabrá, sin duda alguna, hacia
dónde anda.
DMS