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Traducido por Lasaro Flores
Cuándo
la gente primero
comienzan a aprender acercas de la doctrina bíblica de la
elección, una
pregunta que a menudo les ocurre es, "¿Soy elegido"? Y lo
más que
ellos piensan acercas de que si o no son elegidos, lo más
incierto llegan a
ser. Así que, si tú crees en la doctrina de la
elección, ¿cómo sabe si tú eres
elegido?
La
respuesta es realmente bastante sencilla: Tú
continuaras creyendo en Cristo.
"Pero,"
contestaras, "tú no contestaste mi pregunta.
Quiero saber si soy elegido".
Así
que, que preguntaré:
•
¿Tú crees que has ofendido al Creador todo-santo (Romanos
3:10:18;
Salmo 51:1–4)?
•
¿Tú crees que tus pecados gritan al cielo mismo para la
justicia, y que
tú mereces perecer bajo la ira del Dios que tú has
ofendido por tus pecados
(Isaías 59:2-3; Ezequiel 18:4)?
•
¿Tú crees que tú estas, de hecho, muerto en tus
pecados e incapaz de
hacerte vivo (Efesios 2:1-3; Romanos 8:5–8)?
•
¿Tú crees que nada que podrías hacer
jamás—ningunos buenos hechos,
ningunos actos poderosos de fe, ninguna asistencia a la iglesia,
ninguna
amabilidad de carácter—será jamás suficiente para
apaciguar la ira de tu
Creador santo contra tus pecados (Miqueas 6:6-7; Isaías
59:12–14)?
•
¿Tú crees que Dios, el Dios que tú has ofendido
con tus pecados, ha
proveído Él mismo la manera de escape por su Hijo, el
Señor Jesucristo (Tito
3:5-7; Colosenses 2:13)?
•
¿Has sido unido a Cristo por la fe, una fe que tú no has
ganado, sino
recibido como un regalo de Dios? ¿Tú crees que, habiendo
sido unido salvamente
por la fe al Hijo de Dios, tus pecados son pagados finalmente y
completamente,
y que tú eres perdonado y declarado justo, como si nunca
hubieras pecado
(Gálatas 2:16, 20; Romanos 8:1–4)?
• ¿Tú
crees
que, por la gracia de Dios, habiéndote volteado de tus pecados y
volteado al
Hijo de Dios para pagar por tus pecados y para darte Su propia
justicia, tú
serás recibido por Dios como Su propio hijo amado, para ser
amado y para ser
bendecido por Él por toda la eternidad—eso es, que tú
eres salvo por la gracia
inmerecida de Dios (Romanos 3:21-28; 5:1–11)?
Si
tú crees estas cosas, tú estas exhibiendo una
característica clave de
los elegidos: los elegidos creen el
evangelio de Jesucristo y continúa en la fe. Los elegidos no
enfocan en su
elección, sino en su Salvador. Los elegidos son salvados de la
ira venidera
porque Dios los ha escogido para la salvación por Jesucristo (1
Tesalonicenses
5:9-10; Cf. 2 Tesalonicenses 2:13). Y eso es lo que el evangelio
promete
también: el que cree en el Hijo tiene la vida eterna y escapara
de la ira de
Dios (Juan 3:36).
Piensa
atrás al día de Pentecostés. En Hechos 2,
encontramos a Pedro
dirigiendo a las multitudes para considerar, no a la elección,
sino al Señor de
gloria a quien ellos crucificaron. Los
elegidos creerán al evangelio, pero el reprobado se volteara
del evangelio.
Pablo
señala la misma verdad en su gran exposición de las
bendiciones de
la elección en Efesios 1. Pero note lo que él dice: "Según nos escogió en él (Cristo) antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha
delante de él en amor; Habiéndonos predestinado para ser
adoptados hijos por
Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su
voluntad" (vv. 4–5).
Pablo habla acercas de la elección con referencia a Jesucristo.
Y conocemos a
Cristo por el evangelio.
En
su libro God-Centered
Evangelism (Evangelismo Centrado en Dios), R. B. Kuiper utiliza
una
ilustración maravillosamente sencilla (en la página 38).
Él compara la elección
al base de una casa. La base está allí, esencial pero sin
ser vista. Entramos a
una casa, no por la base, sino por la puerta. Y Jesucristo es la
puerta. Si hemos
de entrar al reino de Dios y ser salvos de nuestros pecados, tiene que
ser por
él (Juan 10:9). Así que la Palabra de Dios nos dirige,
una y otra vez, a
Cristo.
Hacemos
nuestro llamamiento y elección seguros (2 Pedro 1:10) en
viviendo en la fe en que lo que Dios ha prometido hacer para los que
creen en
Jesús, él muy ciertamente lo hará para nosotros
(Romanos 8:28-39; Cf. Gálatas
2:20; 1 Timoteo 1:15). Los elegidos son
capacitados por el poder de Dios para creer la verdad del evangelio,
vivir por
sus promesas, y mantener en creyéndolas.
¿Cómo
sé si soy elegido? Cree lo que los elegidos creen, el evangelio
de
la gracia salvadora de Dios. (Lee la Confesión de Fe de
Westminster, el
capítulo 3, la sección 6; el capítulo 10, las
secciones 1–3; y el capítulo 18,
las secciones 1–2.)
Sr.
Doe es el pastor del Convenant OPC en Barre, Vermont. Reimprimido de
New Horizons (Nuevos Horizontes),
diciembre 1999.