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¿Qué
Son Las Doctrinas De Gracia?
Por
Lasaro Flores
Temo que para muchos cristianos las Doctrinas de
Gracia son como extranjeros que aparecen de ninguna parte. Las miran y
no
pueden figurar de donde vienen. Quizás los puedo comparar con
los de Atenas que
dijeron al apóstol Pablo, “¿Podremos
saber qué sea esta nueva doctrina
que dices? Porque pones en nuestros oídos unas
nuevas cosas: queremos pues saber qué quiere ser esto” (Hechos
17:19,20). Sí, amados, es triste decir que para una inmensa
parte de los que
profesan ser cristianos, las Doctrinas de Gracia es “nueva
doctrina” y “nuevas
cosas”; y la prueba de esto es la falta inmensa del conocimiento de
ellas
dentro de un cristianismo profesante, incluso los miembros de iglesias
en donde
estas doctrinas son incluidas en la Profesión de Fe o Credos de
ellas. Otra
prueba de esto es que si uno hubiera de escuchar, o mirar, á
todo programa “cristiano”
en la radio o televisión, uno tendrá que decir que no hay
uno que proclame las
Doctrinas de Gracia, si acaso hay uno. Aquí en mi área,
de todos los programas
transmitidos por TBN o la malla Daystar, sólo
hay uno que lo hace. Yo personalmente describo esto como un
resuello de
aire fresco en una atmósfera de doctrina corrupta; o como una
chispa de la
Gracia brillante en las tinieblas del libre albedrío.
Al tratar en contestar la pregunta, ¿Qué
Son Las
Doctrinas De Gracia?, yo oro que lo haga con una corazón humilde
y mirando sólo
al Espíritu Santo en que me guié para que lo que escriba
en hacerlo, sea según
á la Palabra infalible e inerrante de Dios y para “edificación,
y exhortación, y consolación” (1 Corintios 14:3) de
los escogidos de Dios. También, yo oro que Dios me guarde de un
espíritu áspero
e argumentativo al presentar estas preciosas doctrinas, no tanto para
probar a
otros incorrectos en sus doctrinas (como escribió A. W. Pink),
sino para traer
la Luz gloriosa de la Palabra de Dios a fin de que descubra el error
del Libre
Albedrío que se opone á la Gracia Libre de Aquél,
quien es “el Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10).
Pero luego, todo pastor y
maestro de la Palabra de Dios también tiene una responsabilidad
para que así “todos
lleguemos á la unidad de la fe…,” para “que
ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por
doquiera de todo viento de doctrina…” sino “antes
siguiendo la verdad en amor” (Efesios
4:13-15), de modo que así puédanos todos “creced
en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo” (2
Pedro 3:18). Amén.
Así que, ¿qué
son las Doctrinas de Gracia? Ellas son las enseñanzas de la
Biblia que
exhalan con la fragancia de la Gracia de Dios. En hecho, toda doctrina
magnificará la Gracia Libre y Soberana de Dios, ¡no
importa cual sea! Aún la
doctrina del Infierno hace esto; por qué, ¿qué es
la Gracia si no impide al “primero” de los “pecadores” (1 Timoteo 1:15) que vaya allí?; y
así qué tanto más la
doctrina de la Justificación lo hace; porque es dicho
“para que (Dios) sea el justo, y el que justifica al que es de la fe
de Jesús” (Romanos 3:26), y “que
justifica al impío” (4:5). Quita la gracia de Dios de
cualquier doctrina en
la Biblia, y entonces ¡el pecador no tiene nada de esperanza! Ya
ves, la Gracia
tiene que ver con el pecado y los pecadores; y porque los pecadores
necesitan
ser salvos del pecado, es infaliblemente declarado: “Por
gracia sois salvos” (Efesios 2:5,8), y que “la gracia
de Dios que trae salvación á
todos los hombres, se manifestó…” (Tito 2:11).
¡Aleluya!
Además, ¿qué son
las Doctrinas de Gracia? Ellas son las enseñanzas de la
Biblia que
confirman que la Gracia de Dios es necesaria para la salvación
de los pecadores
simplemente porque el hombre de su pecado no
se puede salvar á sí mismo; ¡no importa
qué! Es hecho muy claro que el
hombre no tiene la habilidad ni el deseo de ser salvo si es dejado
á sí mismo.
De manera que, sólo que la Gracia de Dios libremente busque al
pecador,
entonces el pecador no tiene ninguna esperanza cualesquiera; porque “no hay quien busque á Dios” (Romanos
3:11). Pero estas preciosas doctrinas enseñan que aunque todo
esto es cierto
del hombre; no obstante, es también hecho muy claro que cuando
quiera y
dondequiera que la Gracia de Dios esta obrando eficazmente, es
absolutamente
irresistible; porque es dicho que “cuando
el pecado creció, sobrepujó la gracia” (5:20).
Spurgeon una vez escribió
que la Gracia viene brincando los Alpes de nuestro pecados para
salvarnos,
indicando que aún cuando “(nuestras)
iniquidades han pasado (nuestra) cabeza”, y que “como
carga pesada se han agravado sobre (nosotros)” (Salmo 38:4) que
“no (podemos) levantar la vista” (40:12)
“al cielo” (Lucas 18:13), todavía la
Gracia es más que suficiente de llegar a nosotros con la
salvación. Otra vez,
¡Aleluya!
Entonces, ¿qué
son las Doctrinas de Gracia? Ellas son las enseñanzas que
sin ninguna
hesitación declara que “de Jehová es la
salvación” (Salmo 3:8); o como dice Jonás: “La salvación pertenece á Jehová”
(2:9). ¿Qué quiere decir eso?
Enfáticamente quiere decir que no sólo la
salvación viene de Dios, pero que
originó con Él. Eso siendo el caso, entonces el hombre no
tiene nada que ver
con ella; y así por lo tanto, si el hombre ha de tener
salvación de Dios, él
tiene que aplicarse á Él por ella. No obstante, en
hacerlo, si “enseñados de Dios” (Juan 6:45),
ellos
verán que no hay nada que los recomienda, o para traer a Dios
que los salve,
porque “no es del que quiere, ni del que
corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16). Eso es
lo que
hacen las Doctrinas de Gracia: Hace al hombre pecador mirar afuera de
sí mismo
pero mirar SÓLO á Dios por ella, como esta escrito: “Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador:
ningún otro fuera de
mí. Mirad á mí, y sed salvos,
todos
los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay
más” (Isaías
45:21,22).
Pero otra vez preguntamos: ¿Qué
son las Doctrinas de Gracia? Ellas son las enseñanzas de la
Biblia que descubre la imposibilidad total del hombre pecador de hacer
de todo
cualquier cosa que sea de mérito o merecido para que Dios tenga
que salvarlo.
Estas doctrinas, no solo revelan que lo mejor que el hombre
podrá hacer para
merecer la salvación no tiene ningún valor cualesquiera,
pero también que Dios
tiene todo derecho para rechazar al hombre pecador simplemente porque
él no
puede producir ningún bien que Dios aceptará para
recompensarle con la
salvación. Por lo tanto, las Doctrinas de Gracia son las
únicas enseñanzas que
puede dar al pecador más vil y despreciable esperanza de
salvación basada en los
Méritos y Dignidad en nadie más que en el Señor
Jesucristo. Considera esto: “¿Quién
hará limpio de inmundo? Nadie”
(Job 14:4); y: “Si bien todos nosotros
somos como suciedad, y todas nuestras
justicias como trapo de inmundicia” (Isaías 64:6).
Así que, ¿Qué
son las Doctrinas de Gracia? Ellas son las doctrinas de la Biblia
que
absolutamente dan TODA LA GLORIA á Dios por “una
salvación tan grande” (Hebreos 2:3). Somos avisados por
Dios en Su Palabra:
“Yo Jehová: este es mi nombre; y á
otro no daré mi gloria, ni mi
alabanza á esculturas” (Isaías 42:8); y,
¿qué más abominable “escultura”
hay que el ídolo del hombre
soberbio del Libre Albedrío? Del otro lado, el pueblo de Dios
verdaderamente
puede decir: “Sálvanos, oh Dios,
salvación nuestra:…Para que confesemos tu santo
nombre, Y nos gloriemos en tus alabanzas”
(1 Crónicas 16:35). No erréis acercas de esto, mi
querido lector, estas
preciosas doctrinas son las ÚNICAS
que absolutamente dan toda la gloria á Dios porque quita del
hombre pecador
toda ocasión, o razón, de “jactarse en su
presencia” (1 Corintios 1:29), sino “para
que, como está escrito: El que se gloría, gloríese
en el Señor” (v.31). En
otras palabras, amados, la Gracia Libre y Soberana
de Dios nos causará de cantar con el cantor
dulce de Israel: “No á nosotros, oh
Jehová, no á nosotros, sino á tu
nombre
da gloria; por tu misericordia, por
tu verdad… Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que
quiso ha hecho”
(Salmo 115:1,3). ¡Aleluya!
En cerrar, permíteme dar una palabra de
ánimo:
Hallarás que podrás ser tentado en decir con los
discípulos del Señor cuando
respondieron á Su doctrina, “Dura es esta
palabra: ¿quién la puede oír?” (Juan 6:60), y
que las Doctrinas de Gracia
podrán tener sabor amargo porque van en contra á mucho de
los que has creído y recibido,
pero es mi esperanza que serás capacitado por la Gracia de Dios
en decir con
Jeremías; “Halláronse tus palabras, y yo
las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de
mi corazón: porque tu
nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los
ejércitos” (15:16), al
creer y a recibir las Doctrinas de
Gracia, no como “palabra de hombres, sino
según es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra en vosotros
los que
creísteis” (1 Tesalonicenses 2:13). También, te
imploro con no eches fuera
estas doctrinas simplemente porque son “nueva
doctrina” o “nueva cosa” para ti,
sino sed tan “nobles” como los de
Berea que “recibieron la palabra con toda
solicitud, escudriñando cada día las
Escrituras, si estas cosas eran así”
lo que predicaba el apóstol Pablo. ¡Qué el
Espíritu Santo se agrade de “enseñarles
todas las cosas” (Juan
14:26) y “guiarlos á toda verdad”
(16:13) “como la verdad está en Jesús”
(Efesios 4:21)! Amén.
LA SOBERANÍA DE DIOS
Como lo he dicho antes, en alguna manera u otra toda
doctrina en la Biblia magnifica la Gracia de Dios, la cual esta
conectado con
la Soberanía de Dios. Así que, no importa que tanto el
hombre religioso
soberbio trata de exaltar el ídolo del hombre de su tal llamado
“libre
albedrío”, él tiene que caer sobre su rostro delante de
la Soberanía de Dios, como
“Dagón postrado en tierra delante del
arca de Jehová” (1 Samuel 5:3, 4). Dios es Soberano,
queriendo decir que
Dios hace como Él quiera con quien quiera, cuando quiera, donde
quiera, y como
quiera; y que no hay absolutamente nada que alguno puede hacer acercas
de ello.
Todas las cosas, o sean animadas o sean inanimadas, están debajo
de Su control
soberano; porque como nos dicen las Sagradas Escrituras inerrantes: “Y nuestro Dios está en los cielos: Todo
lo que quiso ha hecho” (Salmo
115:3); “Todo lo que quiso Jehová, ha
hecho en los cielos y en la tierra, en
las mares y en todos los abismos” (135:6). Además, leemos:
“Y todos los
moradores de la tierra por nada son contados: y en el ejército
del cielo, y en
los habitantes de la tierra, hace según
su voluntad: ni hay quien estorbe su mano, y le diga:
¿Qué haces?” (Daniel
4:35), y esto porque Él “hace todas las
cosas según el consejo de su voluntad” (Efesios 1:11).
Ahora, sería imposible de tratar en una manera
exhaustiva y en detalle con la doctrina de la Soberanía de Dios
por los medios
de este periódico vía el correo electrónico; por
lo tanto, principalmente
estaré tratando con la Soberanía de Dios con respecto
á la salvación de los
hombres de sus pecados y de sus consecuencias. Generalmente, el hombre,
incluyendo el hombre religioso, concederá que Dios es Soberano
sobre muchas
áreas de Su creación, pero en decir que también
Él es soberano sobre la
salvación de los pecadores, muchos reaccionarán con una
vehemencia porque la
soberbia de ellos no permite que Dios tenga el último decir con
la salvación de
ellos. Pero, amados, no nos podemos escapar de, o negar, que las
Sagradas Escrituras
lo hace muy claro que porque “de Jehová
es la salvación” (Salmo 3:8) y que “la
salvación pertenece á Jehová” (Jonás
2:9), “así que no es del que quiere, ni del que
corre, sino de Dios que tiene
misericordia” (Romanos 9:16). Por eso es porque el Evangelio de
Salvación
en Cristo Jesús es llamado el “evangelio
de la gracia de Dios” (Hechos 20:24) simplemente por causa, como
veremos
más adelante, que la Gracia tiene que ver con la
Soberanía de Dios.
Por supuesto, estoy consciente que para muchos la
doctrina
de la Soberanía de Dios es una doctrina dificultosa y
desagradable para
aceptar, y esto porque no pueden ver que un Dios, quien “es
amor” (1 Juan 4:4, 16) y “es
amador de misericordia” (Miqueas 7:18) haría Su
salvación dependiente en Su
soberanía y, ¡no en el “escoger libre” del hombre! Esto
podrá ser por dos
razones: Primero, ellos han sido
enseñados un punto de vista de solo un lado acercas de Dios con
respecto á Sus
atributos y las han aceptado sin ninguna reexaminación personal
de las Sagradas
Escrituras para ver si es verdad (cp. Hechos 17:11); o secundariamente,
lo rechazan obstinadamente aún aunque no pueden
Bíblicamente negar que Dios es Soberano sobre todas las cosas,
¡incluyendo
nuestra salvación! Pero no importa qué tanta
oposición o denegación hay contra
esta doctrina gloriosa, la respuesta Divina al tal llamado “libre
albedrío” del
hombre es esta: “Mas á Moisés (Dios)
dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y
me compadeceré del que
me compadeceré. Así que no es del que quiere, ni del que
corre, sino de Dios
que tiene misericordia” (Romanos 9:15, 16); y eso, mi querido
lector, es el
PERIÓDO del asunto entero; porque como contesta Pablo en el
mismo capítulo á
aquellos quienes se oponen á la Soberanía de Dios: “Me dirás pues: ¿Por qué, pues, se
enoja? porque ¿quién resistirá á su
voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú,
para que alterques con Dios?
Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por
qué me has hecho tal? ¿O no tiene
potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y
otro
para vergüenza? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar
la ira y hacer notoria su
potencia, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira
preparados para
muerte, Y para hacer notorias las riquezas de su gloria,
mostrólas para con los
vasos de misericordia que él ha preparado para gloria; Los
cuales también ha
llamado, es á saber, á nosotros, no sólo de los
Judíos, mas también de los
Gentiles” (vv. 19-24?
Lo trágico es que muchos reaccionarán
á la Soberanía
de Dios como aquellos en Juan capítulo 6: Brevemente,
allí ve aquellos que no
les agradaba lo que el Señor Jesús les estaba diciendo, y
así que reaccionaron
de tal manera. En el versículo 44 Él dice: “Ninguno
puede venir á mí, si el Padre que me
envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día
postrero”. Aquí hace una
declaración muy definida con respecto á la
Soberanía de Dios en traer (Griego:
lit. en arrastrar) aquellos que
vienen á Él para salvación. Además, lo que
continua diciendo á estos individuos
causa aún algunos de Sus discípulos ser ofendidos (v. 61)
y en decir, “Dura es esta palabra: ¿quién la
puede oír?”
(v. 60). Pero otra vez Él repite lo que digo en el
versículo 44 de esta
manera: “Y dijo: Por eso os he dicho que
ninguno puede venir á mí, si no le
fuere dado del Padre” (v. 65). ¿Qué fue la
reacción de estos individuos? “Desde esto, muchos
de sus discípulos
volvieron atrás, y ya no andaban con él” (v. 66). En
otras palabras, porque
en oír esto estos discípulos, o de oír á
ese tiempo, lo que el Señor Jesús
estaba enseñando, no se sometieron á la Soberanía
de Dios, se volvieron atrás
del Señor y ya no anduvieron con Él. Lo ponemos de esta
manera: No solo
rechazaron la Soberanía de Dios, pero también rechazaron
al Señor mismo por
causa de la soberbia de ellos. Esto, mi querido lector, ¡es el
peligro de la
falsa doctrina del tal llamado Libre Albedrío del hombre!
Pero oh, ¡qué diferente es la doctrina de la
Soberanía
de Dios para aquellos quienes son enseñados de Dios! “Escrito
está en los profetas: Y serán todos
enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó
del Padre, y
aprendió, viene á mí” (v. 45). Lo podemos
poner de esta manera: Para ellos
la verdad de la Soberanía de Dios no es una doctrina dificultosa
o
desagradable, sino una doctrina más preciosa y dulce que los
atrae al Señor
Jesús como dice Óseas 11:4 - “Con cuerdas humanas los traje, con cuerdas
de amor”, ¡como la miel a la abeja! En otras palabras, la
doctrina de la
Soberanía de Dios no es para empujar al hombre de Dios, sino
para humillarlos;
porque es solo los humildes y los quebrantados de corazón que
estarán
dispuestos para someterse á sí mismos á
Aquél quien tienen nuestra salvación en
Sus manos, que recibirán Gracia de Aquél quien es
también “el Dios de toda gracia” (1 Pedro
5:,10); y ¡aparte de la Gracia de
Dios no puede haber ninguna salvación de todo! Así que,
puedes ver que la
Soberanía de Dios en nuestra salvación asegura en venir
á Él lanzándonos y confiándonos
solamente en sólo Su gracia en Cristo Jesús, y no sobre
cualquier cosa que
pretendemos tener de nosotros mismos; y esto, amados, somos
enseñados de Dios,
y no por las doctrinas y mandamientos de los hombres.
Sí,
el creyente en el Señor Jesucristo puede someterse
á la soberanía de Dios en su vida; porque en sabiendo que
Dios está en control
de TODAS las cosas en su vida, incluyendo la salvación suya,
sabe que es un
fundamento sólido en donde estar, ¡porque NUNCA
JAMÁS se quebrantará debajo de
ellos! Lo precioso de ello es sacado por la promesa maravillosa de
Romanos 8:28
– “Y sabemos
que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan
á bien, es á saber, á
los que conforme al propósito son llamados”. En hacer las
siguientes
observaciones, nuestros labios han de rebosar con alabanzas al cantar
con el
Salmista: “No á nosotros, oh Jehová, no
á
nosotros, Sino á tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por
tu verdad… Y
nuestro Dios está en los cielos: Todo lo
que quiso ha hecho” (115:1, 3). Oh sí, podemos
regocijarnos por esta
verdad maravillosa: Que absolutamente nada, o cualquier cosa, que
acontece
alrededor de nosotros, o a nosotros, es por accidente o de suerte, sino
que
tenemos un Dios quien “hace todas las
cosas según el consejo de su voluntad” (Efesios 1:11); “Porque de él, y por él, y en él, son
todas las cosas. A él sea gloria
por los siglos. Amén” (Romanos
11:36).
Ahora, la primera
observación que hacemos es que el santo de Dios puede
derivar la PAZ de la
Soberanía de Dios. Hay mucho alrededor de nosotros que acontece,
o que podemos
experienciár en nuestras vidas, que nos causará
preocupación y hacernos muy
ansiosos. ¡Puede ser que aún en nuestras horas despiertas
nos hallamos en una
inquietud emocional que en las noches no podemos ni aún dormir
pacíficamente! Somos
constantemente inquietados acercas de todo porque nos vemos tan
desvalidos de
hacer algo acercas de ello. Principalmente, la razón por tal
estado es porque
nuestros ojos están enfocados en las situaciones o las
circunstancias en que
nos hallamos. Todo lo que vemos son las nubes oscuras y los vientos
fuertes de
las tempestades y nos hemos olvidado de la promesa del Señor: “La paz os dejo, mi paz os doy: no como el
mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga
miedo” (Juan
14:27). En hecho, el Señor mismo nos dice que tendríamos
esas “presiones” que
tienen la tendencia de robarnos de la paz que el Señor nos
prometió: “Estas cosas os he hablado, para que en
mí
tengáis paz. En el mundo tendréis
aflicción (presiones): mas
confiad, yo he vencido al mundo” (16:33). Del otro lado, cuando el
creyente
guarda sus ojos en Aquél quien esta en control de todas las cosas y que absolutamente nada acontece aparte de
Él, quien dijo, “Con todo, ni uno de
ellos (es decir, un pajarillo) cae á
tierra sin vuestro Padre” (Mateo 10:29), entonces la promesa de
Filipenses
4:6, 7) será verdad: “Por nada estéis
afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en
toda
oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la
paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros
corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús”. En
otras
palabras, amados, ¡no te preocupes,
o seas ansioso “por nada”!
¿Por qué dice “nada”
y no “cada cosa”? Simplemente en
tanto que toca á Dios, cualquier cosa que le pueda acontecer a
cualquiera del
pueblo de Dios ES “¡nada”! También,
tenemos que tener en cuenta, no solo no debemos de preocuparnos, “sino sean notorias vuestras peticiones
delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de
gracias”; y en
hacerlo, ¡esta es nuestra confesión que Dios está
en control y obra todas las
cosas para nuestro bien, resultando en Su paz guardando nuestro
corazones y
entendimientos en Cristo Jesús! ¡Aleluya!
Secundariamente,
observamos que la Soberanía de Dios nos da CONFORTACIÓN.
Hay veces que el hijo
de Dios puede pasar por mucho padecimiento y aflicción que
podrá ser tentado y
aún preguntar, “¿Dónde esta Dios cuando más
lo necesito?” Pero todavía, amados,
por toda las Escrituras es hecho claro que el padecimiento y la
aflicción es
ordenado por el Padre celestial para Sus hijos. En veces es necesario,
no
simplemente por nuestros pecados, pero también para probar
nuestra fe y para
conformarnos al imagen de Su Hijo. Considere las siguientes Escrituras:
“Antes
que fuera yo humillado (comprimir), descarriado andaba; Mas ahora
guardo tu
palabra” (Salmo 119:67); “Porque á
los que antes conoció, también predestinó para que
fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo… (Romanos
8:29);
“En lo cual vosotros os alegráis, estando
al presente un poco de tiempo
afligidos en diversas tentaciones, si es necesario, Para que la prueba de vuestra fe, mucho más
preciosa que el oro, el cual perece, bien
que sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra,
cuando
Jesucristo fuera manifestado” (1 Pedro 1:6, 7); “Porque
para esto sois llamados;
pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos
ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas” (2
:21); “Carísimos, no os
maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se
hace
para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese;
Antes bien
gozaos en que sois participantes de las
aflicciones de Cristo; para que también en la
revelación de su gloria os
gocéis en triunfo. Si sois vituperados en el nombre de Cristo,
sois
bienaventurados; porque la gloria y el Espíritu de Dios reposan
sobre vosotros.
Cierto, según ellos, él es blasfemado, mas según
vosotros es glorificado. Así
que, ninguno de vosotros padezca como homicida, ó ladrón,
ó malhechor, ó por
meterse en negocios ajenos. Pero si
alguno padece como Cristiano, no se avergüence; antes
glorifique á Dios en
esta parte” (4:12-16). No obstante, co-creyente, todos estos
padecimientos
no son por accidente; porque se nos dice: “Y
por eso los que son afligidos según la
voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, como á
fiel Criador, haciendo
bien” (v. 19). La CONFORTACIÓN viene, no simplemente porque
somos librados
de ellos, sino a pesar de ello somos confortados EN ello,
¡sabiendo que Él esta
en control! “Bendito sea el Dios y Padre
del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de
toda consolación,
El cual nos consuela en todas nuestras
tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar
á los que están
en cualquiera angustia, con la
consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
Porque de la manera
que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda
también por el
mismo Cristo nuestra consolación” (2 Corintios 1:3-5).
Ahora, en el
tercer
lugar, observamos que la Soberanía de Dios nos da la SEGURIDAD.
Por supuesto,
tenemos que tener en cuenta que esta seguridad no viene
porque nos sentimos bien o que es una clase de una
emocional osada; al contrario, la Palabra de Dios se refiere á
ello como una “plena certidumbre de fe” (Hebreos
10:22), queriendo decir que creemos á Dios y lo que dice en Su
Palabra; y Él
definidamente dice que Él está en control de todas las
cosas, ¡no importa qué!
Por lo tanto, podemos descansar asegurados que si “por fe
andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7), entonces “sabemos
que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan
á bien, es á
saber, á los que conforme al propósito son llamados”
(Romanos 8:28). Puede
haber tiempos que parece que TODAS
las cosas son contrarias á lo que Dios dice en Su Palabra, pero
todavía en
saber que Él no “muda” (Malaquías
3:6) y “no hay mudanza, ni sombra de
variación” (Santiago 1:17), y que Él mismo dice: “Que formo la luz y crío las tinieblas, que hago la
paz y crío el mal.
Yo Jehová que hago todo esto” (Isaías 45:7), eso lo
hace muy claro que por
cualquier cosa que pasamos en nuestras vidas, ello viene de las manos
de Dios
según á Su propósito eterno; y sabiendo esto,
entonces podemos decir con Job: “Jehová dió,
y Jehová quitó: sea el nombre
de Jehová bendito… También recibimos el bien de Dios,
¿y el mal no recibiremos?
En todo esto no pecó Job con sus labios” (1:21; 2:10). Oh,
¡que puédanos
aprender de cantar con el Salmista: “Aunque
ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno; porque tú estarás
conmigo: Tu vara y tu cayado me
infundirán aliento… Ciertamente el bien y la misericordia me
seguirán todos los
días de mi vida: Y en la casa de Jehová moraré por
largos días” (23:4, 6).
Además,
en el cuarto
lugar, observamos que la Soberanía de Dios nos da
VALENTÍA. En hecho, yo digo
que esto es el resultado de tener la PAZ, la CONFORTACIÓN, y la
SEGURIDAD
mencionados previamente; porque en tenerlos quiere decir que estamos
andando
con Dios y así que somos “confortaos en
el Señor, y en la potencia de su fortaleza” (Efesios 6:10).
Ahora, esta
valentía será verdad en tres particulares: 1)
En resistir y en vencer al diablo: “Resistid
al diablo, y de vosotros huirá” (Santiago 4:7); “Y
ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de
su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis
12:11);
2) En no tener miedo del hombre: “En Dios
he confiado: no temeré lo que me
hará el hombre” (Salmo 56:11); “De
tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador;
no temeré lo que
me hará el hombre” (Hebreos 13:6); y 3),
fielmente testificar del Evangelio: “Muchos
de los hermanos en el Señor,…se atreven mucho más
á hablar la palabra sin
temor” (Filipenses 1:14); “Todos
fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios
con confianza”
(Hechos 4:31). Así que, sabiendo de que ya Dios está en
control sobre el diablo
y que él solo puede hacer lo que Dios le permite que haga
(refiérase á Job 1 y
2), y que también Dios está en control de los resultados
de los planes de los
impíos contra Su pueblo (Salmo 3:6 – “No
temeré de diez millares de pueblos, que pusieren cerco contra
mí”; Romanos
8:31 – “¿Pues qué diremos á esto? Si
Dios
por nosotros, ¿quién contra nosotros?”, y que
Él también está en control de
los resultados de Su Palabra, como promete en Isaías 55:11 – “Así será mi palabra que sale de mi boca: no
volverá á mí vacía, antes hará lo
que yo quiero, y será prosperada en aquello
para que la envié”, sigue sin decir que podemos pararnos
con toda valentía
contra los engaños del diablo, y contra todos los designios de
los impíos y
contra toda oposición á Su Palabra, porque “en
todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que
nos amó” (Romanos
8:37).
Á
este punto, vamos ahora considerar por qué nuestra
salvación está dependiente sobre la soberanía de
Dios. Realizo que para muchos
esto no será aceptable porque no se someterán á la
verdad humillante de que
Dios hace como le agrade, incluso en nuestra salvación. La
soberbia del hombre
es tal que no “permitirán” que Dios sea Dios; y así que
tratarán de limitarlo
al concepto de ellos de quien es Dios y á lo que puede hacer y
lo que no puede
hacer. La problema es que el hombre trata de hacer a Dios pensar como
pensamos,
es a saber, como algunos dicen blasfemamente, “Si yo era Dios,
¡yo no lo
hiciera así!” “Pensabas que de cierto
sería yo como tú” (Salmo 50:21). Pero del otro lado,
si “en entendemos y conocemos, (a) Jehová”
(Jeremías 9:24), entonces podemos decir con el apóstol
Pablo: “Oh ¡profundidad de las riquezas de la
sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán
incomprensibles son sus juicios, e inescrutables
sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente
del Señor? ¿ó quién fué su
consejero? ¿O quién le dió á él
primero, para que le sea pagado? Porque de él, y
por él, y en él, son todas
las cosas. A él sea gloria por siglos. Amén”
(Romanos 11:33-36). Sí, “porque mis pensamientos no
son vuestros
pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová” (Isaías
55:8).
Ahora,
vamos á entender esto: Dios no tiene que salvar
á cualquiera de
nosotros de nuestros pecados y de la consecuencia de ellos. En hecho,
lo
podemos declarar de esta manera: Dios no
esta obligado de salvar á cualquiera aparte de Su voluntad
soberana. En
otras palabras, Él tiene todo derecho, y sería justo, en
lanzar á cada uno de
nosotros al infierno por causa de la desobediencia de Adán, y
así que
absolutamente nadie tendrá el derecho de acusar á Dios de
no ser recto. Por lo
tanto, si ha de haber alguna esperanza de salvación para
cualquiera de
nosotros, tiene que depender sobre Su Soberanía. En otras
palabras, tiene que
ser porque simplemente le agrada de hacerlo, y ¡á quien
Él salvará! Yo sé que
esto no es la enseñanza “normal” que hoy en día uno oye
del púlpito típico; por
qué puede ser dicho que la doctrina de la Soberanía de
Dios en la salvación es
como “nueva doctrina” y á los “oídos
unas nuevas cosas” (Hechos 17:19,
20) al asistente ordinario de la iglesia y á multitudes de
cristianos profesos.
¿Por qué digo esto? Porque prácticamente puedo ir
á cualquier iglesia, o oír a
predicadores por la radio, o en el televisor, y raramente oiré
esta verdad, ¡si
a tal caso!
Secundariamente,
notemos que la Salvación es por la Gracia de Dios. “Por la gracia sois salvos por
la fe” (Efesios 2:8, 5). Ahora, ¿qué es la gracia?
Los mas acordarán que
significa el “favor inmerecido” de Dios hacia aquellos que no son
“dignos” o
“merecen” la salvación de ninguna manera. En otras palabras,
“¡Dios nos hará el
favor de salvarnos aunque no merecemos de ser salvos!” También
considere esto:
Ya que la gracia salva (no trata de salvar, sino en efecto salva), al
pecador
inmerecido, entonces podemos ver que la gracia no es dada
á todo pecador individuo; y la razón que podemos decir
esto es porque no todos los pecadores serán salvos; y esto es
hecho claro que “el que no fué hallado escrito en
el libro
de la vida, fué lanzado en el lago de fuego” (Apocalipsis
20:15). Pero,
¿Dios no le da gracia á todos? Por supuesto que no;
¡porque eso quiere decir
que todos serían salvos! Ahora, ya que la gracia es dada
á aquellos quienes no
son dignos de la salvación, ¿quién determina
quienes son los que reciben la
gracia? Otra vez, tenemos que regresar á la Soberanía de
Dios simplemente
porque ya qué la Gracia que salva es “el
don de Dios” (Efesios 2:8), es a saber, ¡es “dada
gratuitamente” por Dios á
quienes Él les ha “dado soberanamente” Su salvación! Esto
es mostrado muy
claramente por el hecho de lo que somos como pecadores aparte de la
gracia de
Dios; y eso es, “no hay justo, ni aun
uno; no hay quien entienda, no hay quien
busque á Dios; todos se apartaron, á una fueron
hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay
ni aun
uno” (Romanos 3:9-12). Ahora, dime, ¿por qué
Dios daría gracia á tales
para salvarlos, sino era porque le agradó de hacerlo?
¿Qué hay en nosotros que
de alguna manera pudiéramos demandar la gracia de Dios para
nuestra salvación?
Absolutamente nada; así que nuestra única esperanza es
que Dios de Su gracia
libre y soberana nos salve porque es “según
el puro afecto de su voluntad” (Efesios 1:5). ¡Alabado sea
Su santísimo
Nombre! Amén.
Además,
en el tercer
lugar, somos recordados que la salvación nuestra es dependiente
sobre la
soberanía de Dios porque absolutamente no tiene nada que ver con
qué buenos o
con qué malos somos. Esto es mostrado en Romanos 9 donde el
apóstol Pablo hace
referencia á la salvación de Jacob, o la falta de ella en
el caso de Esaú. Pero
note que esto fue determinado antes que “no
siendo aún nacidos, ni habiendo hecho
aún ni bien ni mal” (v. 11). (Lee vv. 1 adelante).En
otras palabras, el
punto que queremos hacer aquí, es que nuestra pecaminosidad, o
sea la falta de
ello, o sea la abundancia de ello, no determina si somos, o seremos,
salvos. Ya
ves, Dios pudiera determinado desde la eternidad pasada de salvar
á cada
persona individua, o de no salvar á nadie, aún antes de
la creación de Adán. Pero
“conforme al propósito del que hace todas
las cosas según el consejo de su voluntad” (Efesios 1:11) y
“conforme á la determinación eterna, que
hizo en Cristo Jesús nuestro Señor” (3:11), Dios
determinó de salvar
ALGUNOS pecadores independiente de sus pecados. Por supuesto, lo que
explica
esto es que Dios de Su voluntad soberana había escogido
á Jacob sobre Esaú “para
que el propósito de Dios conforme á la elección, no por las obras sino por el que llama, permaneciese” (Romanos
9:11). Otra vez, note que Jacob fue escogido sobre Esaú
independiente de sus “obras”, es a saber, de hacer “aún ni bien ni mal”. Ahora, no me
mal-entienda: Yo no quiero implicar de alguna manera que nuestros
pecados no
tienen nada que ver con nuestra salvación. Al contrario, tiene
todo que ver con
ello; porque desde el principio del Nuevo Testamento es hecho claro que
Jesús había
de salvar “á su
pueblo de sus pecados”
(Mateo 1:21). Sin embargo, podemos ser salvos, o no ser salvos, de
nuestros
pecados, no porque somos mejores o peores que otros, sino simplemente
porque le
agrado a Dios de Su voluntad soberana de hacerlo. ¿Eso es
humillante, verdad?
Tengo que
confesar que hay mucho mas que podemos decir
con respecto a nuestro tema, pero el espacio no me permite que lo haga.
Además
de los puntos anteriores, pudiéramos escribir de otras cosas que
prueban por
qué nuestra salvación esta dependiente en la
soberanía de Dios. Pero basta,
amados, que las consideraciones anteriores por qué nuestra
salvación es
dependiente sobre la soberanía de Dios muestran sin ninguna duda
que así es. No
obstante, haga como los de Berea hicieron con la predicación del
apóstol Pablo,
donde se dice en Hechos 17:11, “pues
recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada
día las Escrituras,
si estas cosas eran así”. En
otras palabras, no tome mi palabra de por sí… examine todo lo
que escribo con
la Palabra inerrante de Dios, acordándose de esto: Que “las Sagradas Escrituras (es saber, la Biblia),
las cuales te pueden hacer sabio para la salud (salvación) por la fe que es en Cristo Jesús…es
inspirada divinamente y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para
instituir en justicia” (2 Timoteo 3:15, 16). Así que,
déjame darte una palabra
de ánimo: Permanece en la Palabra de Dios… Estúdiala,
examínala, y medita sobre
ella día y noche; porque en ella hay mucho beneficio para tu
alma, no solo para
esta vida, sino de muy ciertamente, ¡para la eternidad! Sobre
todo, sométete á
ella; porque es Aquél “en cuya mano está
tu vida, y cuyos son todos tus caminos” (Daniel 5:23) quien te
habla.
LA DOCTRINA DE LA
RESPONSABILIDAD DEL HOMBRE
Por toda las
Sagradas Escrituras tenemos una prueba
clara de la doctrina de la Responsabilidad del Hombre ante Dios. Todo
mandamiento dado por Dios y cada invitación graciosa hecha al
hombre nos
muestra que el hombre esta responsable de obedecer á Dios y de
responder á Él. Si
esto no fuera verdad, entonces tenemos que decir que Dios no puede
tener al
hombre (y esto lo digo reverentemente,) obligado por cualquier cosa. En
hecho,
no debe de haber un Día de Juicio si en alguna manera el Hombre
estaba
totalmente libre de su responsabilidad á Dios. El hombre pudiera
vivir como
quisiera sin temer las consecuencias de sus acciones ya que no tuviera
que dar
una cuenta de su vida.
Otra manera
de ver esto es en considerar la
Soberanía
de Dios en la vida del Hombre. Previamente notamos que Dios es soberana
sobre
el hombre, incluso sobre sus pecados y salvación. Si uno tiene
un punto de
vista o entendimiento erróneo de esta doctrina, entonces uno se
pudiera
inclinar en decir que debido á la Soberanía de Dios sobre
nuestras vidas,
entonces no debiéramos ser responsables por cualquier cosa que
pensamos, o que
dijimos, o que hacemos. En hecho, el apóstol Pablo se
refirió á esta clase de
pensar en Romanos 9 por el disputar de la soberanía de Dios
sobre la vida de
uno: “Me dirás pues: ¿Por qué, pues,
se
enoja? porque ¿quién resistirá á su
voluntad?” En otras palabras, ¿por qué
me tiene Dios responsable por hacer aquello que es según
á Su voluntad
soberana? Pero note que Pablo no trata de explicarlo. Simplemente
él sólo les
dice: “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres
tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al
que le labró: ¿Por
qué me has hecho tal?” (vv. 20-24).
Cada
persona, ora sea cristiano o no, esta delante de
Dios como un individuo responsable. No hace ninguna diferencia quienes
son,
donde nacieron, qué son sus circunstancias o condición,
etc., etc. No hay
ninguna exenciones; “Porque escrito está:
Vivo yo, dice el Señor, que á mí se doblará
toda rodilla, Y toda lengua
confesará á Dios. De manera que, cada
uno de nosotros dará á Dios razón de sí”
(Romanos 14:11, 12). También
leemos en 2 Corintios 5:10 – “Porque es
menester que todos nosotros
parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno
reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo,
ora sea bueno ó malo”. Además, el apóstol
Pedro nos dice en su primera
epístola que “es tiempo de que el
juicio comience de la casa de Dios:
y si primero comienza por nosotros, ¿qué será el
fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
Y si el justo con
dificultad se salva; ¿á dónde aparecerá el
infiel y el pecador?” (4:17,
18). Luego somos solemnemente recordados en el Apocalipsis que “los
muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y
los libros
fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la
vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas
que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el
mar dió los
muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los
muertos que
estaban en ellos; y fué hecho juicio de
cada uno según sus obras. Y el infierno y la muerte fueron
lanzados en el
lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no
fué hallado escrito en el libro de la vida, fué lanzado
en el lago de fuego” (20:12-15).
Estas
Escrituras de sí mismas, querido lector,
confirman
que somos responsables delante de Dios; de otra manera, como dije, no
podemos
ser tenidos responsables por nuestras vidas. Pero permíteme
interponer algo
aquí que es muy importante saber. Los juicios del creyente
verdadero en el
Señor Jesucristo y del incrédulo son muy distintos, es a
saber, ¡hay una
diferencia definida! Ya ves, el creyente será juzgado por su
vida como un cristiano; o lo ponemos de otra
manera, como un hijo de Dios. No tiene nada que ver con que si son
salvos o no.
Ellos han sido “salvos en Jehová con
salvación eterna” (Isaías 45:17), y por ello no hay
absolutamente nada que “nos podrá apartar del amor
de Dios, que es
en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39). No
obstante, como hemos
notado, el pueblo de Dios, es a saber, los cristianos verdaderos
serán juzgados
por la manera que han vivido; “Eso es, (Dios) los juzgará cuando
lo merecen, y
los castiga si tiene que ser castigados. El mero hecho de que son Su
pueblo no
los salvará del castigo si lo merecen, más aún que
el hecho que uno es un hijo
amado lo salvará de la corrección cuando hace mal”
(Comentario de Barnes). Del
otro lado, el pecador perdido quien esta “sin
esperanza y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12), y no tiene “arrepentimiento para con Dios, y la fe en
nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:21); y por lo tanto “no conocen á Dios, ni obedecen al evangelio
de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1:8)
será juzgado por todos
sus pecados, los cuales ninguno ha sido perdonado; por los cuales
tendrá que
pagar y sufrir por toda la eternidad “en
el lago de fuego” (Apocalipsis 20:15). Esto, por supuesto,
confirma la
Responsabilidad del Hombre delante de Dios; ¡o sea Salvo o No
Salvo!
Ahora, con
respecto á nuestra doctrina, queremos
presentar dos razones obvias por su validez; y esto será
deducido de nuestras
dos Escrituras textuales. La primera tiene que ver con el “deber”
del Hombre; y la segunda tiene que ver con la “excusa”
del Hombre. Aunque esto no será
una presentación cabal de esta doctrina, todavía
habrá suficiente prueba para
mostrarnos nuestro “deber” como
responsable seres delante nuestro bendito Creador, y para prevenirnos
de hacer
cualquier clase de “excusa” por
nuestra irresponsabilidad, lo cual podrá ser fatal á
nuestras almas.
En continuar nuestro estudio, ahora consideramos á
lo
menos dos razones por la Responsabilidad del Hombre á Dios, lo
cual tiene que
ver con si “deber” o “excusa”.
Nuestro texto primero, por supuesto, es
Eclesiastés
12:13 – “El fin de todo el discurso oído
es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”. Literalmente, “Oiremos
la
terminación, o el fin, de todo el asunto, es a saber, de aquello
de lo que se
hablo: Teme á Dios, es a saber, reveréncialo,
especialmente al Dios Trino, y
guarda, es a saber, atiende á Sus mandamientos, o Ley porque
esto es el todo
del hombre.” En otras palabras, después de haber dicho todo lo
que digo Salomón
en Eclesiastés , él llega á esta
conclusión, o termina con esto, que temer á
Dios y guardar Sus mandamientos es, y debe de ser, el todo y toda cosa
de la
responsabilidad y obligación del hombre de hacerlo. El
comentario de Barnes lo
pone así: “En reverenciar á Dios y en obedecerle es el
hombre entero,
constituye el ser entero del hombre; que sólo es concedido al
Hombre…”; el
comentario de Juan Gill nos dice que “la obediencia á toda la
voluntad de Dios,
es el fruto, el efecto, y la evidencia de lo anterior; e incluye todos
los
mandamientos de Dios, morales y positivos, o sea bajo la
dispensación anterior
o presente; y una observancia de ellos por fe, de un principio de amor,
y con
una vista á la gloria de Dios…, y hace á un hombre un
hombre completo,
perfecto, entero, y nada faltándole; por lo cual, sin esto,
él es nada, aunque
tenga tanto de la sabiduría, las riquezas, el honor, y los
provechos de este
mundo…, el deber, y el trabajo y los negocios de cada hombre, de todo
hijo de
Adán, sea lo que sea, alto o bajo, rico o pobre, de toda edad,
sexo, y
condición; o esta es la felicidad de todo hombre, o que lo lleva
á ello.”
También, leemos en el comentario de Mateo Henry que “es todo sus
negocios y
todas sus bienaventuranzas; todo nuestro deber esta sumado en esto y
toda
nuestra consolación esta ligado en esto. Es el interés de
cada hombre, y debe
de ser su cuidado de continuo y principal; es el interés
común de todos los
hombres, de todo su tiempo. No es nada á un hombre o sea rico o
sea pobre, alto
o bajo, pero es el asunto principal, es el todo en todo á un
hombre, de temer á
Dios y hacer como Él manda”.
Ahora, nuestra Responsabilidad en “temer
á Dios, y guardar sus mandamientos” es debido á las
siguientes razones: Primero, porque
Él es nuestro Dios Creador; y como tal Él es digno de
nuestro temor y
obediencia. En crear á Adán, Él tenía todo
derecho en mandarle como leemos: “Y mandó
Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto
comerás; mas del
árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de
él; porque el día que de él
comieres, morirás” (Génesis 2:16, 17). La
extensión de este derecho esta
todavía con nosotros; porque aunque cada uno de nosotros
entramos á este mundo
por el proceso del parto natural, todavía somos la
creación de Dios; “Porque en él vivimos, y
nos movemos, y somos”
(Hechos 17:28). Secundariamente,
porque Él es nuestro Dios Soberano, queriendo decir que como tal
Él tiene todo
derecho en decirnos que hacer, o que no hacer. Ya que Él creo “todas las cosas, y por su voluntad tienen
ser y fueron criadas” (Apocalipsis 4:11), y “todo lo
que quiso Jehová, ha hecho en los cielos y en la tierra, en
las mares y en todos los abismos” (Salmo 135:6), tal Ser
Majestuoso y
Glorioso merece nuestro temor y obediencia; y ¡así que
somos responsables de
hacerlo! Terceramente, porque “Dios es
amor” (1 Juan 4:8, 16). Por
causa del pecado, el hombre ha venido á ser “aborrecedores
de Dios” (Romanos 1:30). Sin embargo, eso no hace menos su
responsabilidad
á Dios; al contrario, en despreciar el amor de Dios por causa de
nuestro pecado
nos hace (si podemos de ponerlo así), más responsables
por rechazarlo. Esto es
mostrado en Juan 3 donde el Señor dice, “Porque
de tal manera amó Dios al mundo, que
ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en
él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna… El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no
creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios”
(vv.16, 18).
Vamos ahora considerar nuestro segundo texto
que tiene que ver con la “excusa” del
hombre: “Porque lo que de Dios se conoce, á ellos
es
manifiesto; porque Dios se lo manifestó. Porque las cosas
invisibles de él, su
eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación
del mundo,
siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son
inexcusables” Romanos 1:19,
20). Sabemos que el hombre pecaminoso (lo cual todos nosotros somos; “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos
de la gloria de Dios” [Romanos 3:23]), tienen que oír la
Palabra de Dios, y
en particular el Evangelio de Jesucristo, para que puedan conocer
quienes son y
la responsabilidad suya á Dios. Por supuesto, en uno vivir donde
fácilmente
puede ir á oír la Palabra de Dios, o tienen una Biblia
que es accesible á
ellos, aumenta la responsabilidad suya por no hacerlo. Pero nuestro
texto se
refiere á aquellos que nunca oyen la Palabra de Dios o que no
tienen una
Biblia; no obstante, ¡“son inexcusables”! Ya ves, la
Revelación Natural de
Dios es hecha á todo hombre que entra en este mundo “porque
lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; porque Dios se
lo manifestó”. Cuando el hombre ve alrededor de él y
arriba al cielo y ve
la creación natural de Dios, él puede entender que hay un
Dios quien lo creo, y
á quien él es responsable; y eso, ¡lo hace inexcusable!
¡Aún el salvaje
pagano matorral, desde su nacimiento hasta su muerte, quien nunca
recibe un
vislumbrar del “evangelio de la gracia de
Dios” (Hechos 20:24), no podrá “excusar”
su responsabilidad á Dios!
Entonces, se sigue que en el Día Grande de Dar
Cuentas, absolutamente ninguna persona podrá pararse delante de
Dios y decir,
“¡Excúsame, yo no sabia eso!” Aún aunque “dijo
el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmo 14:1) no
podrá “excusar” su ignorancia, o su
obstinación, en negar la existencia de Dios; especialmente al pararse delante de Él “porque
lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; porque Dios se
lo manifestó” ¡TODOS
LOS DÍAS DE SUS VIDAS! El comentario de Barnes lo pone
así: “Es implicado aquí
que para que el hombre sea responsable, ellos deben de tener los medios
de
conocimiento; y que Él no los juzga cuando la ignorancia de
ellos es
involuntaria, y los medios de conocer la verdad no le han sido
comunicados.
Pero donde la gente tienen estos medios dentro de su alcance, y no se
aprovechan de ellos, toda excusa se les es quitada”. En otras palabras,
simplemente en la base de la Revelación Natural, es a saber, la
creación
natural alrededor de ellos, los hombres NO PUEDEN HACER “excusa”
de su Responsabilidad á Dios en su “deber” y
obediencia á Él, incluyendo su Amor y Adoración de
Él. Por
lo tanto, ya que Dios no ACEPTARÁ ninguna “excusa”
eso nos hace Responsable delante Él.
LA
DOCTRINA DE LA DEPRAVACIÓN TOTAL DEL HOMBRE
A continuar, es muy importante que tenemos presente
que tratamos con el estado y la condición espirituales del
hombre; y la razón
que debemos hacer eso es porque somos tan propensos a tratar de
racionalizar lo
qué el hombre es como pecador.
La próxima observación que hacemos con
respecto a esta
doctrina es la verdad humillante de la Inhabilidad Total del Hombre que
es
inherente a la doctrina de la Depravación Total del Hombre. Esto
debe ser así
porque ya que el TODO del hombre que consiste de cada facultad que el
hombre
tiene es depravado totalmente debido al poder del pecado; y por lo
tanto, el
hombre está bajo el control total del pecado y así que es
incapaz de hacer algo
acerca de ello, o de hacer cualquier cosa contrario al pecado. Eso es
porque la
naturaleza del hombre es pecaminosa y puede sólo hacer lo que es
según su
naturaleza. Aún su tal-llamado "libre albedrío" del cual
muchos se
jactan es sólo "libre" a su naturaleza pecaminosa. En otras
palabras,
el albedrío y cada otra de las facultades del hombre es "libre"
para hacer
cualquier cosa que él escoge, pero él puede sólo
"escoger" lo que es
compatible y agradable a su naturaleza pecaminosa. Esto es lo que
quiere decir
Job cuando pregunta, "¿Quién hará
limpio de inmundo? Nadie" (14:4). Para ponerlo de esta manera:
¿Qué
puede producir el pecador sino el pecado porque no hay nada más
que él puede
sacar de su suciedad; porque "no hay
quien haga lo bueno, no hay ni aun uno" (Romanos 3:12),
¡absolutamente
ninguna persona! Jeremías agrega aún más: “¿Mudará
el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así
también podréis vosotros
hacer bien, estando habituados á hacer mal" (13:23). La
imposibilidad
de un pecador en poder hacer lo bueno en contrario de su naturaleza
pecaminosa
es probada por el hecho que uno no puede cambiar el color de su piel,
como ni
como un leopardo puede cambiar sus manchas a las rayas de un tigre.
"¡Espera un minuto! ¿Estas diciendo que todo
lo
que hacemos, incluyendo cualquier "bien" que hacemos, es pecaminoso?"
¡Sí, sí, SI! Eso es lo que la Palabra de Dios nos
dice. Note lo que Isaías nos
dice en el capítulo 64, el verso 6: "Si
bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias
como trapo de inmundicia", es decir ¡todos
nuestros "actos justos" están mugrientos! De hecho, el
Señor Jesús
dirá a ésos que profesan ser "cristianos", pero no eran,
que esas
cosas que ellos hicieron en Su Nombre eran "obras
de iniquidad" porque nunca los conoció que ellos eran de Su
propio
(Mateo 7:21-23). Ya ves, todo que pensamos, y todo que decimos, y todo
que
hacemos, viene de un “corazón” que "engañoso
es…más que todas las cosas, y
perverso" (Jeremías 17:9); y que "de
dentro, del corazón de los hombres, salen los malos
pensamientos, los
adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las
avaricias, las
maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las
injurias, la
soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y
contaminan al
hombre" (Marcos 7:21-23). Otra vez, esto es así porque
nuestra
Depravación Total en nuestro estado natural e irregenerado nos
ha dado una Inhabilidad
Total para hacer lo que es bueno y complaciente a Él quien es "limpio…de ojos para ver el mal, ni
puede ver el agravio” (Habacuc 1:13). No hace ninguna diferencia
cuán
religioso somos ni qué morales quizás pensamos que nos
comportamos; todavía no podemos hacer nada que
nos
recomendará ni nos hace atractivo a Dios, y así que
tendremos que confesar con
Job, "He aquí que yo soy vil”
(40:4).
Vamos a considerar algunas cosas de la Inhabilidad
Total del Hombre para que si le complace a Dios de Su gracia y
misericordia de mostrarnos
cuán desesperados y sin esperanza estamos aparte de Él
haciendo aquello lo que
nosotros no podemos hacer, nos traerá a nuestros rostros como al
publicano que "no quería ni aun alzar los ojos al
cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé
propició á mí pecador" (Lucas
18:13). Eso, amado, es la maravilla "del
evangelio de la gracia de Dios" (Hechos 20:24); porque Dios ha
enviado
a Su amado Hijo "á buscar y á salvar
lo que se había perdido" (Lucas 19:10) simplemente porque "no hay quien busque á Dios"
(Romanos 3:11) “y no quieren venir á
(Jesús), para que tengan vida" (Juan 5:40). ¡Eso, mis
queridos amigos,
es la terribilidad de la Depravación Total del Hombre, no
sólo que somos
pecadores pervertidos totalmente delante de Dios, pero también
que somos
totalmente incapaces de hacer algo acercas de ello si somos dejados a
nosotros
mismos! No me importa qué tanto uno haga en cuanto del
ídolo del Libre Albedrío
del hombre soberbio, si no es de la Gracia Libre y Soberana de Dios, no
hay
absolutamente ninguna esperanza de todo para que uno sea salvado. Esto
será
mostrado por las consideraciones siguientes que hacemos de esta
doctrina…..
1.
Consideramos primero que el Hombre en su pecado esta "espiritualmente
muerto", es decir "muerto en
pecados" (Efesios 2:5), que nos causa estar "ajenos de
la vida de Dios" (4:18). Para uno estar muerto
simplemente significa estar vacío de la vida; por lo tanto,
concluimos que para
uno estar muerto en el pecado es estar vacío de la vida de Dios.
Eso siendo el
caso, un pecador espiritualmente muerto, aunque vivo
físicamente, es incapaz de
hacer algo "espiritual" hacia Dios. Imagínese a una persona
muerta
delante de usted: ¿Qué pueden hacer ellos de su propio
para regresar a la vida?
¡Absolutamente nada! Lo mismo es para una persona muerto en
pecado: Ellos están
vivos físicamente y pueden leer la Biblia, ir a la iglesia, e
incluso
"intelectualmente razonar" la Palabra de Dios, mas están
todavía
incapaces de responder "espiritualmente" porque carecen "del
Espíritu de vida en Cristo
Jesús" (Romanos 8:2).
2.
Entonces, sigue que porque el Hombre esta espiritualmente muerto ellos
están
todavía en su estado natural en el cual fueron concebidos y con
el cual
nacieron. En otras palabras, este estado natural significa simplemente
que el
Hombre nace espiritualmente muerto y sin la vida de Dios en ellos. De
hecho,
aún cuando los padres son creyentes renacidos y son morados por
el Espíritu
Santo de Dios, ellos no pueden transferir la Vida de Dios a sus
niños. Por eso
se puede decir verdaderamente de los niños que ellos "se
enajenaron…desde la matriz; se descarriaron desde el vientre,
hablando mentira” (Salmo 58:3) y pueden ser llamados "rebeldes
desde el vientre" (Isaías 48:8). Así que, mientras
tanto que el Hombre se queda en este estado natural, lo que 1 Corintios
2:14
dice es verdad de ellos: "Mas el
hombre animal (natural) no percibe
las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de
examinar espiritualmente”.
3. Pero
ahora considere que hay un "no querer" en el hombre pecador en venir
a Jesucristo aunque ellos quizás sean muy religiosos. En Juan
5:40 el Señor
Jesús dijo a los judíos, "Y no
queréis venir á mí, para que tengáis vida".
Note que Cristo dice a
estos individuos que ellos han "determinado" de "absolutamente
no" "venir" a Él para el "propósito" de
"agarrarse" de la vida en El, o de El. También, ¡se puede
decir que
en venir a Cristo "resultará" de ser hechos vivos en El! Pero el
Hombre en su estado natural espiritualmente muerto "no" viene a
Jesucristo para la Vida simplemente porque ellos "no" vienen si son
dejados a que ellos "hagan una decisión para Cristo",
¡como comúnmente
es practicado hoy en día! Lo qué el Señor
Jesús dijo a estos judíos es también
verdad del Hombre pecador hoy en día: Ellos son "determinados" a
no
venir a Cristo porque ellos no pueden
determinar de hacerlo de otro modo; y así que “HARAN” como
cualquier pecador
muerto hace: "Dicen pues á Dios:
Apártate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus
caminos"
(Job 21:14).
4.
Consecuentemente, a causa de todo lo anterior, el Hombre pecador en su
Depravación
Total tiene una Inhabilidad Total para hacer un movimiento hacia
Jesucristo
para su bien. El Señor Jesús mismo dice: "Ninguno puede venir á mí, si el Padre
que me envió no le trajere…" (Juan 6:44); y: "Por
eso os he dicho que ninguno
puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre"
(v.65).
Literalmente, esto significa que absolutamente ninguna persona es
capaz, ni
tiene el poder, para venir ni ir a Jesucristo para la salvación
de su propia
habilidad porque ellos no tienen ninguna. Pero note en los versos
completos que
la única esperanza que un pecador tiene para venir a Cristo es
que el Padre
intervenga a favor del pecador: En uno el Padre lo tiene que “traer", que significa literalmente
de "arrastrarlo”; y en el otro, el Padre tiene que "dar"
al pecador la habilidad para "venir á (Cristo)".
Ahora, pudiera agregar aún más algunas
otras cosas
para considerar con respecto a nuestro tema, pero que sea suficiente
para
ahora. En vez de mencionar que el hombre en su Depravación Total
es un esclavo
al pecado (Juan 8:34), a Satanás (Hechos 26:18; Hebreos 2:15);
al mundo
(Efesios 2:2); y a su propia naturaleza pecaminosa (v.3), creo que todo
lo
anterior es más que suficiente para mostrar la Inhabilidad Total
del Hombre con
respecto a su propia relación con el pecado y hacia Dios. En
creer y enseñar de
otro modo es engañar a un pecador que ya tiene un corazón
engañoso y a un enemigo
de su alma que hará todo para confirmarlo en su propia
"habilidad"
inexistente para salvarse á sí mismo por hacer algo que
es totalmente imposible
hacer aparte de la Gracia Libre y Soberana de Dios. Creo que cada
creyente
verdadero que ha experimentado la Gracia de Dios en su salvación
reconocerá que
si no hubiera sido que Dios en Su misericordia lo salvara, no hubiera
ninguna
esperanza cualesquiera de salvación; porque como es declarado en
Romanos 9:16 –
"Así que no es del que quiere, ni
del que corre, sino de Dios que tiene misericordia".
LA
DOCTRINA DE LA ELECCIÓN INCONDICIONAL
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Permita que consideremos algunas cosas de la doctrina
de la Elección Incondicional que demostrará su veracidad
simplemente porque sin
ellas no existe la Elección Incondicional. De hecho, refuta
cualquiera de ellas
ser Bíblicas, y entonces tenemos que decir que la
salvación es TODO del Hombre,
y ¡que Dios no tiene nada que ver con ella además de
responder a la “decisión”
del tal llamado libre albedrío del Hombre para ser salvo!
¡Otra cosa acercas de
ello es que tiene que ver con la soberanía de Dios sobre Su
propia salvación;
porque será probado que el Hombre tiene el "control" sobre su
propia
salvación y que Dios no puede hacer nada acercas de ello!
Además, si la
Elección Incondicional no es verdad, entonces la
salvación no es "por gracia…por la fe" y el “don de Dios", sino que es por las “obras”
para que el hombre se “gloríe", lo cual
contradice Efesios
2:8, 9 y se opone al "evangelio de
la gracia de Dios" (Hechos 20:24). A más de esto, si la
Elección Incondicional
no es verdad, entonces definitivamente no hay absolutamente ninguna
esperanza para
cualquier pecador para ser salvo. Esto veremos ser verdad al considerar
esta
preciosa doctrina; y mi oración es que Dios se agrade de
bendecírsela “en plena certidumbre de fe"
(Hebreos
10:22) en "nuestro Señor y Salvador
Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la
eternidad. Amén" (2
Pedro 3:18).
Pero luego, en el tercer
lugar, otra cosa que hace la Elección Incondicional es porque es
de la gracia de Dios. Esto es mostrado en
el capítulo 11 de Romanos, donde leemos que "aun
en este tiempo han quedado reliquias por la elección de gracia” (v.5).
Esto, por supuesto, tiene referencia al tiempo de Elías cuando
él pensaba que
él era el único quien servía a Dios, como indicado
en los versos 3 y 4: "Señor, á tus profetas
han muerto, y
tus altares han derruido; y yo he
quedado solo, y procuran matarme”. Pero en el
verso 4 tenemos "la divina respuesta. He
dejado para mí siete mil hombres,
que no han doblado la rodilla delante de Baal". En otras palabras,
Dios de Su gracia, es decir, Su
"favor inmerecido", había de todos los israelitas “dejado
para (Él) siete mil hombres”: ¡y
esto simplemente porque le complació hacerlo así!
Entonces, esto significa, que
“aun en este tiempo han quedado reliquias
(de la nación de Israel) por la
elección de gracia” (v.5), lo
cual también es verdad del resto de la raza humana "hasta
que haya entrado la plenitud de los Gentiles" (v.25),
es decir, el número completo de los Gentiles que son incluidos
en "la elección de gracia". Pero
note que la Elección es Incondicional porque los "obras",
es decir, lo que uno hace para ser elegido no
tiene absolutamente nada que ver con ser escogido: "Y si
por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia
ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la
obra ya
no es obra" (v. 6).
Ahora, en el cuarto
lugar, otra razón porque la Elección es Incondicional es
porque es de la eternidad, es decir, aún antes
de Génesis 1:1 – "En el principio
crió Dios los cielos y la tierra". Esto es aclarado en
Efesios 1:4 – “Según nos escogió en
él antes de la fundación del mundo,”
o
como indicado en 2 Tesalonicenses 2:13 – “Dios
os haya escogido desde el principio para salvación…”. Esto
lo hace muy
claro que el hombre no tuvo nada que ver con ser elegido para
salvación ya que
él aún no existía. Ah, yo sé que hay
algunos que reclaman que la Elección esta
basada en la presciencia de Dios; es decir, que Dios supo de
antemano quién
iba a creer el Evangelio y hacer una "decisión para Cristo" y
así que
Él los escogió porque ellos iban a "escoger" a Cristo.
Pero esto
contradice la Palabra de Dios; e incluso me atrevo decir, le llaman al
Señor
Jesús un mentiroso porque Él mismo dice: "No
me elegisteis vosotros á mí, mas yo os elegí
á vosotros…" (Juan 15:16).
En estudiar seriamente la doctrina de la Elección, tendrá
que llegar a la
conclusión que es Incondicional ya que no hay ninguna otra
razón por ella otro
que la Voluntad Libre y Soberana de Dios; o como también es
notado ya que la Predestinación
es conectada con la Elección, es "según
el puro afecto de su voluntad" (Efesios 1:5), "para
que el propósito de Dios conforme á la elección,
no por las
obras sino por el que llama, permaneciese" (Romanos 9:11), que es
dicho que "creyeron todos los que
estaban ordenados (asignados para salvación por Dios en la
elección) para vida eterna" (Hechos
13:48).
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LA
DOCTRINA DE LA EXPIACIÓN LIMITADA;
o La
REDENCIÓN PARTICULAR
Con esta
doctrina particular ha habido mucha
controversia, aún hasta al punto que los que la sostienen son
por algunos, y a
veces, llamados herejes sin justificación (lo cual ha sido
verdad de cualquiera
de las Doctrinas de Gracia, las cuales comúnmente son referidas
al Calvinismo);
pero tendría que decir, ¿qué verdad de la verdad
de Dios no ha sido opuesta
jamás, o aún vehementemente "blasfemizada"? No obstante,
pediría de
todos no sólo "recibieran la palabra
con toda solicitud”, pero también “escudriñar
cada día las Escrituras, si estas cosas son así"
(Hechos 17:11). Usted
encontrará que en hacer esto, su aceptación o el rechazo
de esta doctrina (en
cuanto a eso, de cualquiera doctrina), será basado, no en los “mandamientos y doctrinas de hombres"
(Colosenses 2:22), pero en la verdad de la Palabra de Dios, la cual que
es inerrante
e infalible.
A continuar
este estudio de esta doctrina, vamos a mantener esto en
mente: No es la verdad de esta doctrina que quita a cualquier pecador
de ser
salvo; porque la invitación del Evangelio es hecha a todos los
hombres a
arrepentirse de sus pecados hacia Dios y para creer en el Señor
Jesucristo, y
será salvo. En hecho, "todo lo que
el Padre” dio a Su Hijo en la elección,
“vendrá á (él)”; y la promesa es que “al
que á (Jesús) viene”, Él “no le hecha fuera” (Juan 6:37). En
otras palabras, mi querido amigo, cualquier pecador que viene a
Jesús para la
salvación según a las condiciones de Dios recibirá
los beneficios de Su sangre
que expía para el perdón de todos sus pecados. Mira, Dios
no cierra la puerta a
cualquier pecador que sinceramente busca; porque si él
está dispuesto a venir a
la Cruz en el Calvario, allí él se encontrará con
Dios en Jesucristo y hallará
que él es incluido también en la Expiación
Limitada de Cristo. Así que, podemos
decir verdaderamente que es Limitada sólo para aquellos que
creen en el Señor
Jesucristo.
También,
esta doctrina no hace menos de la Expiación de Cristo porque es
Limitada; porque algunos argüirán que significa que Cristo
no puede salvar a
todo pecador. Al contrario, Su muerte expíadora puede salvar a
todo pecador en
este mundo porque Su sangre "nos
limpia de todo (cada, algún, cualquier y todo) pecado"
(1 Juan 1:7), es decir, de cada uno que cree
verdaderamente en Él. Sí, es más que suficiente
para salvar a todos y cualquiera
en el mundo, si Dios así lo quisiera. Pero en decir que Cristo
murió por todos
los pecados de todos los hombres sería de contradecir la verdad
de la Palabra
de Dios, y eso nosotros no queremos hacer; "porque,
¿persuado yo ahora á hombres ó á Dios?
¿ó busco de agradar á hombres? Cierto,
que si todavía agradara á los hombres, no sería
siervo de Cristo"
(Gálatas 1:10). No, mi estimado lector, la Muerte
Expíadora de Cristo no es
Limitada en su HABILIDAD para salvar a cualquier pecador; sino que es
Limitada en
su EXTENSION para quienes es aplicada; y esto mostraremos al continuar
en este
estudio.
Ahora, en este punto vamos hacer algunas referencias a
ciertas Escrituras que enseñan claramente la doctrina de la
Expiación Limitada,
o de la Redención Particular. Por supuesto, tenemos que notar
que va más allá de
nuestro alcance para ser muy detallados y exhaustivo en presentar esta
doctrina, pero que le agrade á Aquél quien sólo
puede “abrir el sentido, para que entendiésemos las
Escrituras" (Lucas
24:45) bendecir los textos de prueba que utilicemos en enseñar
este preciosa,
pero humillante, verdad. Al mismo tiempo le imploro no sólo "recibir la palabra con toda solicitud",
pero también "escudriñar cada
día las Escrituras”, para que “si estas cosas (son) así"
(Hechos 17:11) con respecto a esta doctrina. No la rechace simplemente
porque
no se acomoda á la enseñanza general de la mayor parte de
la cristiandad
profesante de hoy, pero SOLO hágalo si usted esta convencido por
la Palabra de
Dios que la doctrina de la Expiación Limitada no es
Bíblica; y que usted puede decir
con ninguna incertidumbre que es una "doctrina falsa".
Usted
notará que las Escrituras siguientes sólo pueden
ser aplicadas a ciertas personas en particular; y por lo tanto ellas no
son
universales. De mayor parte ellas son del Nuevo Testamento con los
varios
aspectos de la salvación, cuál por supuesto es el
resultado de la muerte expíadora
del Señor Jesucristo. Empezamos con Mateo
1:21 - "Llamarás su nombre
JESUS, porque él salvará á su pueblo de
sus pecados"; 26:28
– "Esto es mi sangre del nuevo
pacto, la cual es derramada por
muchos para remisión de los pecados"; 20:28
– "El Hijo del
hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su
vida en
rescate por muchos; Juan 10:11,
15 - "Yo soy el buen pastor: el
buen pastor su vida da por las ovejas”; “y pongo mi vida
por las
ovejas"; 17:2
– "Como le has dado la potestad
de toda
carne, para que dé vida eterna á todos los que le
diste"; 17:9
– "Yo ruego por ellos: no ruego
por el mundo, sino por los que me
diste; porque tuyos son"; Hechos
20:28 – "Para apacentar la
iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre"; Efesios
1:4, 7 – "Nos escogió en (Cristo)
antes de la
fundación del mundo…, En el cual tenemos redención
por su sangre, la
remisión de pecados"; 5:25
– "Cristo amó á la
iglesia, y
se entregó á sí mismo por ella"; 2
Timoteo 2:10 – "Por
tanto, todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos
también
consigan la salud que es en Cristo Jesús con gloria eterna"; Hebreos
9:28 – "Cristo fué ofrecido una vez para agotar
los pecados de muchos";
Apocalipsis 21:27 – "No
entrará en ella ninguna cosa sucia,
ó que hace abominación y mentira; sino solamente los
que están escritos en
el libro de la vida del Cordero".
Ahora, la pregunta que tiene que ser contestada es
esta: ¿Es esto verdad de cada y de todo pecador en el mundo del
principio hasta
el fin? Permita que contestemos esta pregunta por presentar el
guión siguiente:
Si, y digo "Si" no con el sentido de la duda pero yo lo utilizo
"condicionalmente", SI todo que he dicho con respecto a las razones
por qué la Expiación Es Limitada es verdad, es decir,
porque es penal,
substitucionaria, y eficaz, entonces tenemos que decir que la
Expiación
que Jesucristo hizo en la Cruz por el pecado no puede
ser verdad para cada y todo pecador en el mundo. De otro
modo, como he dicho antes, que si Cristo murió por cada pecador
jamás nacido
(como reclaman ésos que creen en una Expiación
Universal); entonces ¡tenemos que decir que cada
pecador
últimamente será salvado! ¿POR QUE? ¡Porque
Él recibió verdaderamente la pena
por los pecados de cada pecador, Él fue en efecto un substituto
por cada
pecador, y Él murió
realmente por cada
pecador! Por lo tanto, eso significa que todos los pecados de cada
pecador han
sido pagados y todos han sido perdonados. ¡ELLOS HAN SIDO
REDIMIDOS POR LA
SANGRE DEL CORDERO! Por supuesto, esto es el resultado del asunto
entero si
Cristo vino realmente al mundo para salvar a cada y todo pecador
jamás nacido.
Pero cae de su peso que ésos que rechazan la
doctrina
de la Expiación Limitada pero creen en una Expiación
Universal, negarán que
ellos creen en el Universalismo, es a saber, que todos serán
salvados. Ellos
tienen que porque la Biblia lo hace muy claro que no todo pecador
será salvado
si ellos creen que “el que no fué hallado
escrito en el libro de la vida, fué lanzado en el lago de fuego”
(Apocalipsis
20:15). No obstante, si ellos insisten todavía en una
Expiación Universal,
ellos se ponen a sí mismos en un dilema porque hay por lo menos
dos cosas que
tendrán que hacer para demostrar que la doctrina de la
Expiación Limitada no es
verdad. Una cosa que ellos tendrán que hacer es en dar un
significado
diferente a, sin decir el "torcer" literalmente, las Escrituras
que enseñan claramente la "limitación" de la Muerte de
Jesucristo por
los pecadores. De hecho, de su mayor parte los argumentos dados para
refutar la
Expiación Limitada están basados en el razonamiento
carnal y conceptos
filosóficos. El peligro de esto es que porque es tan agradable a
la carne que los
puede causar de "apartar de la
verdad el oído y se volverán á las fábulas"
(2 Timoteo 4:4).
La segunda
cosa que sucede en rechazar la doctrina de la Expiación Limitada
es de
depreciar la muerte expíadora de Cristo. Esto puede ser
hecho en dos
maneras por uno de los: 1) enseñando
que aunque Cristo si hizo expiación por los pecados de cada
pecador, mas habrán
pecadores que serán perdidos todavía porque sus pecados
no son perdonados. Por
supuesto, el reclamo que es hecho es que ellos no hicieron 'una
decisión para
Cristo'. Eso siendo el caso, esto significa que aunque ha sido pagado
por todos
sus pecados y todavía son perdidos, entonces indica, ¡que
la muerte de Cristo no fue suficiente para salvarlos!
O, 2), enseñando que Cristo realmente no
murió por nadie en particular sino sólo lo hizo posible
para que todo pecador
sea salvado; y el beneficio de Su expiación puede ser obtenido
si solamente el
pecador hace su parte, ¡que es de tomar una decisión de
ser salvado! Todavía,
al mismo tiempo es reclamado que Cristo si murió por cada
pecador; aunque, ¡no
todo pecador será salvado! Otra vez, la muerte de Cristo no es
suficiente para
salvarlos. En ambos casos presentados aquí, la Muerte
Expíadora de Cristo no
fue penal, substitucionaria y eficaz.
Al
entrar en el estudio de esta doctrina, lo hacemos con la
comprensión que muchos
no sólo se oponen a ella, pero también la rechazan. Pero
cae de su peso que
porque esto es verdad no significa que no es Bíblica. No
obstante, mientras la
estudiamos veremos que no sólo es Bíblica, pero
también es
"espiritualmente" lógico, es decir, no esta basada sobre el
razonamiento carnal y mundano. ¿Qué doctrina verdadera
del “evangelio de la gracia de Dios" (Hechos 20:24) no
ha sido, y
es opuesta, por los hombres soberbios y carnales? Esto ha sido verdad a
través
de la historia; e incluso hoy las Doctrinas gloriosas de la Gracia, que
incluye
la doctrina de la Gracia Irresistible, es rechazada por la
mayoría de los que
profesan ser cristianos porque ellos no quieren que Dios sea el
Soberano
Absoluto sobre la salvación de los pecadores. No, ellos
traerían más bien a
Dios al nivel del hombre pecador. Aún Él mismo se queja
en el Salmo 50:21, “Pensabas que de cierto sería yo
como tú”,
pero que seamos recordados por Isaías: “Porque
mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis
caminos,
dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra,
así son mis caminos
más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más
que vuestros pensamientos”
(55:8, 9).
Ahora, la
Gracia Irresistible es el resultado lógico de la
Depravación Total del Hombre.
Como hemos previamente probado por esta doctrina que el hombre en su
depravación total, no sólo no puede,
pero no quiere, ser salvado en venir
al Señor Jesucristo para su salvación; ¡no importa
qué! Su estado y condición
"natural" son tales que impiden su consentimiento y habilidad de
hacer algo acerca de ello. De hecho, podemos hasta decir que el hombre
por la
"naturaleza", como él entra en este mundo, si dejado a
él, no pensará en Dios y lo
buscará; e
incluso cuando presentado con los beneficios de conocer a Dios, en vez
de
voltear á Él, ¡ellos lo correrán!
Refiérase al Salmo 10:4 – “El malo, por
la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en
todos sus pensamientos”; Romanos
3:11 – “No hay quien
entienda, No hay quien busque á Dios”; Salmo
73:28 – “Y en cuanto
á mí, el acercarme á Dios es el bien”; Job
21:14 – “Dicen pues
á Dios: Apártate de nosotros, Que no queremos el
conocimiento
de tus caminos”. Eso,
amados, es el cuadro verdadero del hombre
pecador; y si Dios de Su Gracia Libre y Soberana no interviene en su
beneficio,
¡no hay ninguna esperanza para él de todo! Como ha sido
dicho antes, más bien
sería que el hombre trate de crear un universo que para
él estar dispuesto y
capaz de hacer algo, cualquier cosa que sea, para salvarse de sus
pecados; ¡inclusive
su tal llamado poder del "libre albedrío"!
Permítanos
considerar dos Escrituras que creo lo hace muy claro por qué
nosotros
necesitamos la Gracia Irresistible de Dios si habemos de tener
cualquier
esperanza de creer en el Señor Jesucristo y venir a Él
para salvación. Primero,
Juan 6:44, “Ninguno
puede venir á mí, si el
Padre que me envió no le trajere”; y luego en
el versículo 65, “Por eso os
he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere
dado
del Padre”. Si usted notará en este pasaje en el
capítulo 6 de Juan, verá que el
Señor Jesús les dice a los judíos que la base en
que aquellos que creen y vienen
a El está debido a la soberanía del Padre. “Esta
es la obra de Dios,
que creáis en el que él ha enviado” (v. 29); “Todo lo que
el Padre me da, vendrá á mí;
y al que á mí viene, no le hecho fuera” (v. 37); “Y esta es la voluntad del que me
envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de
ello, sino que lo
resucite en el día postrero” (v. 39).
De hecho, la verdad de la Gracia Irresistible es tal porque es de la
Soberanía
Absoluta de Dios; por lo tanto, es referida como la Gracia Libre y
Soberana de
Dios. Porque Dios es Soberano sobre todas cosas, inclusive la
salvación de los
pecadores, sigue que Su gracia es "irresistible" en que
alcanzará que
lo que es intentado de hacer; y eso es, en salvar a pecadores.
En este
momento, por favor permite dar una declaración breve de la
doctrina de la
Gracia Irresistible, que es referida también a la Gracia Eficaz
o el
Llamamiento Eficaz. Es la misma doctrina pero con aspectos diferentes
de ella,
que saldrán al estudiarla. Esta doctrina simplemente nos
enseña que la gracia
de Dios no puede y no será
resistida siempre que viene con
poder sobre el pecador. De hecho, como indiqué previamente,
alcanzara TODO lo
que Dios lo intentó que hiciera con el pecador. ¡Por eso
es llamada Irresistible!
Como lo veremos, si no fuera así, entonces no hubiera
absolutamente ninguna esperanza
para que nadie de nosotros fuera salvo. Al mismo tiempo que es
Irresistible, también
proporciona todo lo que el pecador necesita para que sea salvo. Si esto
no era
así, entonces la salvación no es TODO DE GRACIA, con lo
cual haría la gracia
ineficaz porque podría ser resistida por el pecador.
Consecuentemente, haría la
salvación dependiente en el pecador; y eso es de contradecir las
declaraciones
claras de la Palabra inerrante de Dios: “Porque por gracia sois salvos por la
fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que
nadie se
gloríe” (Efesios
2:8, 9). “Y si por
gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no
es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra
ya no es
obra” (Romanos
11:6).
Ahora,
sabiendo cuán propenso somos en reaccionar contra cualquier cosa
que nos
humillará; y puede estar seguro de una cosa: La doctrina de la
Gracia
Irresistible nos humillará; o reaccionaremos como los
judíos, e incluso algunos
de los discípulos del Señor Jesús, lo hicieron en
el capítulo 6 de Juan. Ya ve,
la soberbia nos endurece y nos hace incrédulos; causando que
rechacemos
cualquier cosa que no nos gusta oír que contradicen nuestras
"creencias" preconcebidas. Por supuesto, el incrédulo ya esta en
ese
estado de soberbia, que rechaza la verdad de la Palabra de Dios (“El malo, por la altivez de su rostro, no
busca á Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos” [Salmo
10:4]); pero ¿qué
de ésos que reclama ser cristianos? Bueno, hay ese peligro como
expresado por
versículo 66 en Juan 6: “Desde esto,
muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban
con él”. ¿Por qué?
¡Porque no les agradó lo que
Él les dijo a ellos con respecto de creer y venir a Él
para salvación!
Recomiendo que usted estudie con mucha oración este
capítulo. No obstante, la
gracia nos humillará para que seamos capaces a, no sólo
creer la Escritura de
Dios que es “útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instituir en justicia” (2
Timoteo 3:16),
pero para someternos también a ella con un "así dice el
SEÑOR". Amén.
(Será
Continuado)