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LA GRACIA MUCHA MAS QUE EL PECADO
La verdad
maravillosa de la
gracia es que no hay ningún pecador más allá de su
alcance. Es declarado en
nuestro texto: “Mas cuando el pecado
creció, sobrepujó la gracia”. ¿Qué
quiere decir esto? Quiere decir que no
hay ninguna cantidad de pecado que puede impedir a un pecador de los
beneficios
salvadores de la gracia. Los pecados de uno pueden ser más altos
que el Monte
Everest, pero todavía la gracia puede brincar sobre ella y
salvar al primero de
los pecadores (1 Timoteo 1:15).
Puede ser
que estas bajo la
carga pesada del pecado (Salmo 38:4), y su peso es simplemente tan
abrumador
que aún no puedes levantar tus ojos al cielo (Salmo 40:12). Tu
culpa es tal que
aún sientes que Dios no te perdonara. Pero luego, eso es lo que
es la GRACIA:
Es de perdonar al más vil y despreciable de los pecadores;
porque “mas cuando el pecado creció,
sobrepujó la
gracia”.
Oh,
¡en experienciár la
Gracia de Dios es en saber que TODOS nuestros pecados son perdonados
por amor
de Cristo, “en el cual tenemos redención
por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su
gracia” (Efesios
1:7). Eso llenará nuestros corazones con gozo y paz, y nos
habilita en cantar:
“Oh gracia admirable, ¡dulce es! ¡Que a mí, pecador,
salvo!” Es también saber
que Dios “nos hizo aceptos”, es
saber, nos engració, “en el Amado”
Hijo de Dios (v. 6), y Su sangre “nos
limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). Sí, alabado sea Dios
porque ““mas cuando el pecado creció,
sobrepujó la
gracia”. ¡¡¡Aleluya!!! Amén.